El Apego que desarrolle tu bebé va a ser determinante a lo largo de toda su vida.
Ante esta afirmación podemos sentirnos abrumadas y con una enorme responsabilidad, y es normal y humano. Queremos a nuestro hijo o hija, y queremos hacerlo lo mejor posible, pero no sabemos si lo conseguiremos.
Si te sientes así, tranquila, nos pasa a muchas. Pero vayamos paso a paso, lo primero es la INFORMACIÓN, y éste es el objetivo de este artículo: que tengas información científica y actual sobre qué es el Apego, los Tipos de Apego que existen y cómo podemos contribuir a que nuestro hijo o hija desarrolle un Apego Seguro para que sea un niño feliz y un adulto sano.
1. ¿Qué es el Apego?
La mejor definición de Apego nos la proporciona Bowlby, el gran pionero sobre la Teoría del Apego:
“El Apego es el vínculo o relación emocional que se desarrolla entre el bebé y sus padres o cuidadores” -Bowlby

La calidad y tipo de esa relación emocional o apego que va a determinar en gran medida cómo se va a relacionar el niño o niña en su infancia y su vida adulta.
2. ¿Por qué existe el Apego?
El neonato viene a este mundo muy inmaduro, sin estar completamente desarrollado, lo que lo convierte en dependiente de sus cuidadores principales.
El apego es la manera que tienen nuestros hijos de unirse con nosotros debido a esa necesidad de supervivencia. El modo en que nos hemos apegado a nuestros padres influirá de manera significativa en nuestro futuro y en la forma de relacionarnos con los demás.
El apego es un vínculo emocional que se desarrolla entre el bebé y sus padres o cuidadores. Los niños necesitan vivir vinculados a otras personas que los cuiden y los quieran. Esta necesidad es tan vital como comer o respirar.
Por tanto, el apego es una relación de dependencia del neonato hacia sus padres, pero dicha relación debe ir evolucionando con el fomento de la autonomía del niño. Es importante entender que el niño se apega a sus padres, mientras que los padres no deberían apegarse a su hijo, sino vincularse a él.
3. Características del Apego
A continuación, vamos a comentar algunas características del apego:
- El apego es universal, todos los mamíferos nos apegamos a nuestros cuidadores
- El apego esta consolidado en torno a los 7 meses
- El menor se apega de manera sana a dos personas, máximo tres.
- El vínculo de apego implica una relación de tipo vertical, tal como se ha comentado anteriormente
- Aproximadamente un 60% de la población tiene un apego seguro
- El apego se transmite de generación en generación. No se hereda genéticamente, sino que se desarrolla en función de la relación y el vínculo de nuestros padres hacia nosotros.
Otra característica del vínculo de apego es que implica una relación de tipo vertical, en la que el niño es cuidado mientras que los padres cuidan, y no al revés. La relación de apego sana se caracteriza por su verticalidad, en la que el menor depende del adulto, pero no al revés.
Con los años, esta relación de tipo vertical con nuestros padres debe evolucionar a una relación horizontal para que podamos decir que ha sido una evolución sana y normalizada.
Solamente podemos alcanzar la autonomía si en nuestra infancia hemos transitado de forma sana y completa por la dependencia.
4. Tipos de Apego
Existen 4 tipos de Apego:
- Apego seguro.
- Apego Evitativo.
- Apego ansioso/ambivalente.
- Apego desorganizado.
A continuación, detallaremos en qué consiste cada tipo de Apego.
5. Apego seguro
El apego seguro es el equilibrio entre la búsqueda de proximidad (cariño, protección, amor) y la exploración en el niño (curiosidad, autonomía).
Los dos pilares sobre los que se sustenta el apego seguro son:
- la vinculación y
- la autonomía.
Tiene que haber un correcto equilibrio entre ambos.
En un primer momento es más relevante la protección o vinculación, para posteriormente empezar a desarrollar la autonomía poco a poco.
Es fundamental que los seis primeros meses de vida protejamos al menor y se sienta seguro, para que podamos fomentar la confianza llegando al año de edad. Sin protección no es posible que el menos confíe en sí mismo.
Es importante que entendamos que un niño va a sentirse seguro solo si sus padres lo han protegido.
También es importante señalar que no es lo mismo “protección” que “sobreprotección”. Dependerá de la edad y de las necesidades del niño.
La base del apego seguro son:
- la sensibilidad (detectar necesidades del niño) y
- la responsividad (cubrir las necesidades que presenta el niño) por parte de las figuras de apego ante las señales del bebé o niño.
Una de las cosas que caracterizan una relación segura entre padre/madre y niño es que haya disfrute por ambas partes, por eso es importante que disfrutemos del juego con nuestro hijo o hija.
Los padres y madres de niños con apego seguro tienden a jugar más con sus hijos. Además, estos padres y madres reaccionan más rápidamente a las necesidades de sus hijos.
Niños con apego seguro:
- Son capaces de separarse de los progenitores
- Buscan el consuelo y protección de los progenitores cuando están asustados
- Cuando los progenitores regresan les saludan con emociones positivas
- Prefieren a los progenitores frente a los desconocidos
Adultos con apego seguro:
- Tienen relaciones de confianza y duraderas
- Tienden a tener buena autoestima
- Se sienten cómodos compartiendo sentimientos con personas de su confianza
- Buscan el apoyo social
Los niños que tienen un tipo de apego seguro se enfadan visiblemente cuando sus cuidadores se van y están felices cuando estos regresan. Cuando están asustados, estos niños buscarán consuelo del padre, madre o cuidador. El niño está feliz cuando una de estas figuras inicia contacto con él.
Si bien lo esperado y habitual es formar un vínculo seguro con los cuidadores, por desgracia, esto no siempre sucede. Hay una serie de factores que contribuyen al desarrollo (o falta de él) de un apego seguro. Estos factores son:
- La capacidad de respuesta de los cuidadores a las necesidades del bebé durante el primer año de vida del niño.
- Las madres y padres que responden de manera inconsistente tienden a tener bebés que exploran menos, lloran más y están más ansiosos.
- Las madres y padres que constantemente rechazan o ignoran las necesidades de sus bebés tienden a tener hijos que intentan evitar el contacto.
Apego seguro no es sinónimo de que no haya habido sufrimiento o trauma, sino de que dichas situaciones fueron integradas y traducidas por unos padres sensibles y responsivos.
6. Apego Evitativo
El apego evitativo se caracteriza por haber tenido unos padres que han ensalzado en exceso la autonomía en detrimento de un mínimo de vinculación y cariño. En el apego evitativo renuncian a la protección y a la intimidad a cambio de disponer de mucha autonomía.
El apego evitativo se caracteriza por haber tenido unos padres que han ensalzado en exceso la autonomía en detrimento de un mínimo de vinculación y cariño. En el apego evitativo renuncian a la protección y a la intimidad a cambio de disponer de mucha autonomía.
Los padres evitativos no suelen tener ningún problema en sintonizar con las necesidades fisiológicas de sus hijos y cubrirlas. En cambio, tienen grandes dificultades para detectar las necesidades emocionales de sus hijos y ser responsivos.
Para evitar el rechazo de sus padres, el niño sabe que no debe demandar necesidades emocionales, motivo por el cual aprende a desconcectarse de ellas.
Niños con apego evitativo:
- Pueden evitar al padre y la madre
- Son fríos, independientes, muy maduros, que van a su bola…
- No buscan mucho contacto o consuelo de los progenitores
- Muestran poca o ninguna preferencia por los progenitores frente a los extraños
- Quieren agradar a toda costa a los demás
- Padres rígidos, inflexibles y autoritarios en muchos casos
En definitiva, los niños con apego evitativo han aprendido a reprimir sus necesidades emocionales. Además, renuncian a la intimidad y a la protección de sus figuras de apego para no ser rechazados por ellos.
7. Apego Ansioso – Ambivalente
Los padres con un apego ansioso-ambivalente tienen maneras cambiantes de atender y cubrir las necesidades que presentan sus hijos.
Las personas ansioso-ambivalentes tienen una necesidad de controlar absolutamente todo lo que ocurre alrededor.
Un padre ansioso-ambivalente no es capaz de regular las emociones de sus hijos porque ni siquiera es capaz de autorregularse a sí mismo.
Los padres ansioso-ambivalentes no saben diferenciarse de sus hijos y las emociones que están experimentando, lo que les impide poder ayudarlos.
Es importante que entendamos que para poder calmar a nuestros hijos, es imprescindible que nosotros estemos calmados. De lo contrario será imposible. Y esto no ocurre en los padres ansioso-ambivalentes.
Como los padres ansioso-ambivalentes tienen maneras cambiantes de atender y cubrir las necesidades de sus hijos, es decir, la interacción cuidador-infante es intermitente, por ejemplo, el padre o responsable del bebé sólo está pendiente emocionalmente de él la mitad del tiempo, o incluso en muy pocas ocasiones. Esto ocasiona mucha incertidumbre y descontrol en los niños, lo que provoca en estos niños mucha ansiedad.
En el apego ambivalente se da una fuerte inseguridad y miedo a ser abandonado. Los niños se comportan de una forma muy suspicaz ante la presencia de extraños, lloran y están alterados si sus padres no están pero, cuando ellos vuelven, no se consuelan e, incluso, los rechazan.
Los niños que tienen un apego ansioso – ambivalente tienden a desconfiar mucho de los extraños. Estos niños muestran una angustia considerable cuando se separan del progenitor o cuidador, pero no parecen tranquilizados ni reconfortados por el regreso del padre o la madre. En algunos casos, el niño puede rechazar pasivamente al progenitor o puede mostrar abiertamente una agresión directa hacia él o ella.
Niños con apego ansioso-ambivalente:
- Son niños con inseguridad en las relaciones sociales
- Baja autoestima
- Niveles altos de ansiedad
- Mucho miedo a ser abandonados
- Falta de autonomía, etc.
8. Apego desorganizado
El apego desorganizado o desorientado o es un tipo de apego que aglutina características del apego evitativo y del ansioso-ambivalente.
Esta caracterizado por la poca o nula capacidad de sintonización emocional y la dificultad para atender las necesidades de sus hijos. El padre o madre desorientados suelen adoptar comportamientos agresivos o negligentes (ignorando o abandonando al menor).
Cuando un progenitor deja de ser fuente de protección y se convierte en fuente de miedo y descontrol surge el apego desorientado, donde se ha producido un “doble vínculo”: el cuidador asume tanto el rol de cuidador como de abusador o maltratador. El niño experimenta algo como “me das mucho miedo (porque abusas de mí), pero te necesito (para poder sobrevivir)”
Es interesante comentar que, no todos los abusadores han tenido una infancia de abuso, sino más bien comparten una historia de abandono emocional (negligencia). Y es que, la mayoría de padres y madres que se clasifican con apegos desorientados fueron abandonados en su infancia (negligencia). Por otro lado, los estudios indican que la mayoría de los psicópatas tienen un apego desorientado.
Respecto a los niños con apego desorientado, la parálisis o congelación, es un mecanismo de defensa muy frecuente en ellos.
Estos niños tienen una mayor probabilidad de consumo de drogas y otras adicciones.
9. Bibliografía
Bowlby, J. (1969). Attachment and loss. (OKS Print.) New York: Basic Books.
Bowlby, J. (1977). The making and breaking of affectional bonds. The British Journal of Psychiatry, 130(3): 201-210.
Guerrero, R. (2020). Educar en el vínculo. Plataforma.
Guerrero, R. (2018). Educación emocional y apego. Pautas prácticas para gestionar las emociones en casa y en el aula.