Aurora Orenes: Psicóloga · Disciplina Positiva

Historia y Evaluación del Apego

Conocer la Historia del Apego nos ayuda a entender la importancia de éste y sus consecuencias.

Además en este artículo presento información científica sobre evaluación del Apego y otros experimentos.

El psicoanalista Rene Spitz observó durante décadas a neonatos y niños pequeños en orfanatos. En 1945 denominó “Síndrome de hospitalismo” a los síntomas que presentaban estos niños que no tenían una figura de apego que les diera cariño de manera estable a lo largo del tiempo. Los síntomas más destacados del hospitalismo son angustia, llanto constante, indefensión, pérdida de la expresión mímica (de la sonrisa), mutismo, insomnio, pérdida de peso y retardo psicomotor global. El hospitalismo puede engendrar estragos irreversibles, incluyendo la muerte.

Spitz también acuñó el nombre “depresión anaclítica”, sinónimo de hospitalismo, para referirse a los síntomas que les ocurre a los bebes que si desarrollan un vínculo con su madre y luego sufren un alejamiento súbito de ella (por ejemplo, hospitalización), por un periodo de tres meses.

Spitz llego a la conclusión de que el cariño y el amor son fundamentales para la supervivencia.

Debido a las investigaciones de Spitz, la concepción de la atención hospitalaria de niños pequeños y orfanatos en los países desarrollados cambió radicalmente.

Harlow realizó un experimento con macacos Rhesus donde éstos permanecían en una jaula con:

  • Una madre artificial de alambre, la cual proporcionaba toda la comida necesaria en un biberón.
  • Una madre artificial de felpa, que no brindaba ningún alimento.

Lo primero que se hizo evidente fue el hecho de que los monos solo pasaban el tiempo necesario para comer con la madre de alambre y todo el resto del tiempo lo pasaban con la de felpa. Parecía que los monos satisfacían una necesidad de cuidado, afecto y protección con la madre de felpa. 

Además, ocurría que:

  • Cuando se introdujo un estímulo amenazante a la jaula, los monos corrían con la madre de felpa en busca de cuidado.
  • Un grupo de monos que habían pasado varios meses sin volver a la jaula donde habían sido criados, al regresar iban a toda velocidad con la madre de felpa, demostrándole intenso cariño

Los resultados anteriormente nombrados dejaron una conclusión: para los monos primaba la madre que les otorgaba protección en comparación con la que solo los alimentaba.

Sin embargo, el experimento dejó una evidencia todavía más significativa, aunque cruel. También hubo un grupo de monos que se crió en ausencia de cualquier tipo de madre, artificial o real. Cuando se expuso a este grupo al experimento con estímulo amenazante, los monos en lugar de refugiarse con la madre de felpa, corrieron hacia un rincón desconsolados. Sus gritos y pataleos emulaban conductas típicas en los niños con autismo.

En definitiva, los estudios de Harlow demostraron que el cariño y la protección son fundamentales para la supervivencia. Además, puso sobre la mesa que las necesidades de vínculo y las alimenticias son independientes. Ambas tienen que ser cubiertas

Puedes ver imágenes y explicación del experimento real de la época AQUÍ (no te lo recomiendo si eres una persona sensible)

John Bowlby (1907 – 1990) fue un psicoanalista inglés, notable por su interés en el desarrollo infantil y sus pioneros trabajos sobre la teoría del apego.

La infancia de Bowlby estuvo muy marcada por una madre fría y un padre ausente. Posteriormente fue enviado a un internado. Años después, desarrolla su teoría del apego.

Bowlby definió el apego como el vínculo o relación emocional que se desarrolla entre el bebé y sus padres o cuidadores. Bowlby entendía el apego seguro como el equilibrio entre la búsqueda de proximidad (cariño, protección, amor) y, por otro lado, fomentar la exploración en el niño (curiosidad, autonomía).

Los estudios de Bowlby demostraron que el apego inseguro es un factor de riesgo para desarrollar patologías o trastornos.

Si quieres saber más, tengo un artículo que habla sobre esto en mi blog y es este: Qué es el Apego y tipos de Apego.

Mary Ainsworth fue la pionera en desarrollar la primera herramienta para evaluar el tipo de apego en niños. Esta psicóloga desarrolló en 1969 la técnica de la situación extraña. Empleando esta técnica Mary Ainsworth amplió enormemente el trabajo original de Bowlby. La investigación que llevó a cabo haciendo uso de la técnica de la situación extraña reveló los profundos efectos del apego en el comportamiento.

En este estudio, los investigadores observaron a niños de aproximadamente e 12 meses mientras respondían a una situación en la que los dejaban solos brevemente y luego se reunían con sus madres. Se estudiaba cómo reaccionaban los niños ante la separación de la madre.

Es importante tener en cuenta dentro de este experimento, que tanto la ansiedad por separación como el miedo a los extraños son dos fenómenos que se dan en el desarrollo evolutivo del niño a partir de los 8-9 meses de edad.

Respecto a la situación extraña, en este estudio se dejaba a las madres y sus bebés jugando en una habitación con juguetes en el suelo y con varios otros adultos que entraban y salían de la habitación. En algún momento, las madres se levantaban y salían de la habitación sin su hijo. Después de un tiempo, regresaban. El objetivo de este estudio era observar cómo los niños respondían primero a la partida de su cuidador y luego al regreso de este.

La habitación en la que tenía lugar el experimento contaba con vidrio unidireccional para que los investigadores pudieran observarse fácilmente las reacciones de los niños.

Las 8 fases estructuradas del experimento son:

  1. Experimentador, madre y bebé
  2. Madre y bebe solos
  3. Un extraño se une a la madre y al bebé
  4. La madre deja solos al extraño y al bebé
  5. Madre regresa y el extraño se va
  6. La madre también se va (dejando al bebé completamente solo)
  7. El extraño regresa
  8. El extraño se va y la madre regresa

Al aplicar todas estas situaciones, los investigadores pudieron observar las reacciones de los niños en todas ellas.

Por ejemplo, cuando la madre se marcha de la sala sin despedirse de su hijo (punto 4), que el niño llore es sano y adaptativo, mientras que si el niño se muestra indiferente no sería una respuesta sana, ya que el niño se queda con una persona que no conoce de nada y en una situación extraña.

Aunque la parte más importante del experimento es el reencuentro con la madre.

  • Los niños con apego seguro en la situación extraña exploraron y jugaron librementecuando su madre estaba en la habitación, se angustiaron cuando ella se fue y en el reencuentro con su madre buscan la proximidad y son calmados por su madre. Y al poco tiempo vuelven a explorar u a jugar.
  • Los niños con apego evitativo en la situación extraña no suelen llorar ni muestran tristeza cuando su madre se marcha de la habitación, ya que están desconectados de sus emociones y necesidades. El niño oculta su disgusto ante la madre y evita la proximidad y cercanía con ella
  • Los niños con apego ansioso-ambivalente suelen reaccionar con ansiedad e hiperactividad tanto a la presencia de la madre como ante la ausencia.Los bebés acuden a su madre ante el regreso pero no son fácilmente calmado y tampoco regresan al juego de manera sencilla. Lloran y son difíciles de consolar
  • El niño con apego desorientado suelen girar en círculos, aproximándose a la figura de apego y posteriormente alejándose de ella. Es muy frecuente que se queden paralizados, pues no saben como reaccionar ante la separación y el reencuentro.

Puedes ver algunas imágenes del experimento y los distintos tipos de apego: AQUÍ

Edward Tronick realizó en 2007 un interesante experimento del “Still face” (traducido como “cara de póker”) para poner de relieve la conexión entre el bebé y su figura de apego.

Se pidió a las madres que miraran a sus bebés, pero que mostraran una expresión neutra, que reprimieran el impulso de mover sus rostros y responderles de forma juguetona como solemos hacer.

Enfrentados a esta inusual falta de sensibilidad y de respuesta por parte de sus madres, los bebés trataron varias veces de iniciar ellos mismos la comunicación, haciendo sus gracias, moviendo los brazos, y en definitiva tratando de llamar la atención de la mamá.

Los investigadores observaron que antes de desistir (finalmente suelen acabar llorando) los bebés probaron con sus madres un promedio de cuatro estrategias diferentes para llamar su atención.

La gran mayoría de los bebes reaccionaron con mucho estrés y angustia ante la inexpresividad de sus madres.

La conclusión es que los niños, además de seguridad y protección, también necesitan conexión e interacción con las figuras de apego. Las madres están a escasos centímetros de los pequeños, pero no es suficiente, los niños necesitan la presencia y sintonización emocional de la madre, sentirse conectados emocionalmente con ella.

Puedes ver el experimento AQUÍ

Guerrero, R. (2020). Educar en el vínculo. Plataforma.

Guerrero, R. (2018). Educación emocional y apego. Pautas prácticas para gestionar las emociones en casa y en el aula.

Imagen de Aurora Orenes
Aurora Orenes

Soy Psicóloga y acompaño a madres reales a una maternidad consciente y respetuosa.

La maternidad me llevó a vivir emociones muy intensas que, a veces, eran difíciles de manejar.

No estás sola. Te ayudo a salir de esta situación para que vivas tu maternidad como te mereces.

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